Boda en los jardines de boabdil
Gloria & Tomás
Hay parejas que transmiten tranquilidad desde el primer momento. Gloria y Tomás son una de ellas.
Desde que los conoces entiendes por qué todo el mundo se siente cómodo a su lado. Son educados, amables y siempre tienen una sonrisa preparada. Hablan con calma, se miran con cariño y tienen esa elegancia que no depende de un traje o de un vestido, sino de la forma en la que tratan a quienes les rodean.
El 25 de octubre de 2025 celebraron su boda en los Jardines de Boabdil, en Granada. Fue un día lleno de abrazos, conversaciones tranquilas y miradas sinceras. Una boda donde todo parecía fluir con naturalidad, exactamente igual que ellos.
El día comenzó con la tranquilidad que les caracteriza. Sin prisas, rodeados de las personas más importantes de sus vidas.
Bastaron unos minutos para descubrir que Tomás tenía un sentido del humor difícil de esconder. Entre bromas y risas era capaz de arrancar una carcajada a cualquiera.
Gloria, por su parte, aportaba esa serenidad que parecía mantenerlo todo en equilibrio. La complicidad entre ambos hacía que todo fluyera con una naturalidad difícil de fingir y, cuando eso ocurre, la cámara deja de importar muy pronto.





La ceremonia
Llegó el momento de darse el "sí, quiero". Sin grandes artificios. Exactamente como son ellos.
Retratos
Nunca busco que una pareja pose durante media hora. Prefiero que tengan un momento para ellos. Lo demás suele aparecer solo.
Celebración Una frase. Fotografías.
Detalles de la boda.
Hay bodas en las que la decoración es bonita. Y hay bodas en las que la decoración cuenta algo sobre quienes se casan.
Gloria y Tomás pertenecen a este segundo grupo. Su pasión por la literatura estaba presente en muchos pequeños detalles y el universo de Harry Potter ocupaba un lugar muy especial. No era un guiño para sorprender a los invitados, sino una forma de compartir una parte de su historia.
Fiesta Otra frase. Fotografías.
Como fotógrafo, hay parejas que hacen que el trabajo resulte especialmente sencillo. No porque posen constantemente, sino porque confían. Y cuando existe esa confianza, las fotografías dejan de ser una sucesión de imágenes bonitas para convertirse en el reflejo de lo que realmente ocurrió.
Un pequeño epílogo
Después de muchas bodas en los Jardines de Boabdil sigo disfrutando especialmente cada vez que vuelvo. Conozco sus rincones y su luz, pero nunca siento que esté fotografiando la misma historia. Cambian las personas, cambian las emociones y cambian los recuerdos que acabarán formando parte de una familia.
Si estáis organizando vuestra boda y queréis conocer cómo trabajo, podéis descubrir toda la información aquí.
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